Por dónde empezar con el vino gallego

No hace falta saberse las cinco denominaciones. Proponemos seis entradas según lo que te guste o lo que vayas a comer, cada una con vinos concretos de la guía. Son recomendaciones nuestras, no una clasificación: no hemos catado estos vinos para la guía ni puntuamos ninguno.

Seis entradas

Para marisco y pescado: un albariño joven

Recomendación de la guía

Es el vino gallego más fácil de encontrar y el punto de partida habitual. Los tres son del Salnés y se venden jóvenes; probar dos de ellos a la vez enseña cuánto cambia el estilo de una casa a otra con la misma uva y la misma subzona.

Para ver que no todo es Albariño: una mezcla del Ribeiro

Recomendación de la guía

En el Ribeiro lo habitual es mezclar variedades, con la Treixadura como base. Después de un albariño, es la forma más directa de notar que cada zona gallega trabaja con otras uvas.

Para conocer el Godello

Recomendación de la guía

La uva que dio fama a Valdeorras, también principal en Ribeira Sacra y Monterrei. Un Godello joven y otro criado sobre lías, uno al lado del otro, muestran qué aportan las lías sin que intervenga la madera.

Un tinto de Mencía con poca madera

Recomendación de la guía

Los tres son de Ribeira Sacra: dos sin madera y uno con cuatro meses en barricas usadas. Ponte da Boga recomienda servir el suyo a 15 °C, por debajo de lo que suele llamarse temperatura ambiente.

Las tintas menos conocidas

Recomendación de la guía

Brancellao, Sousón, Caíño o Merenzao son tintas minoritarias. Estas bodegas las embotellan solas o juntas. Mejor probarlas cuando ya se conoce la Mencía, para tener con qué comparar.

Por 15 euros o menos

Los 9 vinos de la guía que su bodega vende a 15 € o menos por botella en su tienda en línea, del más barato al más caro. Precios con IVA y sin envío, con la fecha de consulta en cada ficha.

Cómo probarlos

  1. Mira

    Inclina la copa sobre un fondo claro. El color da pistas sobre la edad y la crianza: un blanco con años o con madera suele ser más dorado.

  2. Huele sin mover

    La primera impresión recoge los aromas más volátiles y delicados.

  3. Agita y vuelve a oler

    Con la base apoyada en la mesa, haz girar el vino. Al mojar las paredes de la copa se evapora más y aparecen aromas que antes no salían.

  4. Prueba

    Un trago pequeño que se mueve por la boca. La acidez hace salivar; el cuerpo es el peso; el tanino, en los tintos, seca las encías.

  5. Cuenta cuánto dura

    Después de tragar, el sabor que se queda es la persistencia. Es de lo que más cambia de un vino a otro.

Las «lágrimas» que caen por la copa dependen sobre todo del alcohol y del azúcar, no de la calidad del vino.

Para seguir

¿Un dato que ya no cuadra?

Cada ficha lleva su fuente y la fecha en que se consultó. Si una bodega cambia sus visitas o un pliego se modifica, escríbenos y lo corregimos.