Mesa
Diez platos gallegos y el vino que les va
Pulpo á feira, empanada, marisco, caldeirada, lacón, cocido, raxo, quesos con DOP, pimientos y tarta de Santiago. Qué vino gallego elegir con cada uno y por qué funciona.
Revisado el 28 de septiembre de 2026 · 8 minutos de lectura
Un maridaje se entiende mejor por el mecanismo que por la receta. Cuatro ideas explican casi todo lo que sigue:
- La acidez limpia la grasa y equilibra la sal. Por eso los blancos gallegos van tan bien con fritos, aceite y marisco.
- El tanino choca con el pescado azul y el marisco. Los aceites del pescado y el tanino dejan un sabor metálico. Con pescado, mejor tintos pálidos y de poco tanino, o blancos.
- El vino debe ser al menos tan dulce como el postre. Si no, parece agrio.
- El cuerpo del vino ha de acompañar al del plato. Un blanco ligero desaparece con un guiso; un tinto potente tapa un pescado a la plancha.
Todo lo que sigue son recomendaciones de la guía, no reglas.
1. Pulpo á feira
Aceite, pimentón y sal gorda sobre pulpo cocido y cachelos. Sirve un Ribeiro de Treixadura con algo de Albariño o Loureira: tiene acidez para el aceite y cuerpo para la patata. Si prefieres tinto, una Mencía joven poco tánica, algo fresca; el pimentón le sienta bien.
2. Empanada
Depende del relleno. La de zamburiñas o de xoubas pide un albariño joven o una mezcla del Rosal. La de carne o de raxo aguanta una Mencía ligera o un tinto del Ribeiro de Brancellao y Caíño. La masa pide acidez: evita los blancos muy planos.
3. Marisco cocido: centolla, nécora, percebes
El marisco cocido tiene un dulzor delicado que un vino aromático puede tapar. Mejor un albariño con algo de lías, de aroma contenido, o un Caíño blanco, muy ácido, si lo encuentras. Con centolla, un albariño de parcela o criado en hormigón, como Finca Xieles.
4. Caldeirada de pescado
Pimentón, aceite y patata con rape, raya o merluza. Busca un blanco con lías (albariño o godello con varios meses sobre ellas), que aguante la salsa sin que la acidez se pierda.
5. Bacalao á galega
Bacalao con patatas, coliflor y ajada. Un Godello de Valdeorras con lías tiene textura para el pescado y acidez para el aceite con pimentón.
6. Lacón con grelos
Carne salada y grasa con la amargura de los grelos, que tienen IGP propia. El amargor pide un vino con fruta y acidez: una Mencía de Ribeira Sacra servida a 14–15 °C, o un blanco del Ribeiro con cuerpo si prefieres blanco.
7. Cocido gallego
Varias carnes, garbanzos, repollo y caldo. Es plato de tinto con algo de estructura: Mencía de Valdeorras o de Monterrei, o una mezcla de Mencía y Araúxa. La acidez de la Mencía aligera un plato muy contundente.
8. Quesos con denominación de origen
- Tetilla (DOP), suave y cremoso: un godello joven o un albariño sin madera.
- San Simón da Costa (DOP), ahumado: blancos con lías o barrica suave. El ahumado se lleva bien con esos matices.
- Arzúa-Ulloa y Cebreiro (DOP), más lácticos: un blanco del Ribeiro o una Mencía ligera.
- Un queso azul, gallego o no, con un tostado.
9. Pimientos de Herbón, da Arnoia u Oímbra
Tres pimientos con IGP o DOP en tres zonas de vino. Fritos con sal, van con el blanco de cada lugar: albariño de la Ribeira do Ulla con los de Herbón, Ribeiro con los de Arnoia, godello o treixadura de Monterrei con los de Oímbra. El amargor ocasional del pimiento pide acidez, no tanino.
10. Tarta de Santiago
Almendra y azúcar. Solo un vino dulce: un tostado del Ribeiro o de Valdeorras. Un blanco seco a su lado sabe agrio.
Lo que no suele funcionar
- Tintos con mucha madera y tanino con pescado a la plancha o marisco.
- Albariños muy aromáticos con salsas de nata o quesos muy curados: el aroma se pierde y la acidez choca.
- Cualquier vino seco con postres dulces.